Una familia evacuada, calles intransitables, vecinos aislados y el corte de servicios educativos y de transporte, fue la consecuencia de la tormenta que azotó a nuestra ciudad desde la madrugada de este martes.
Más de 70 mm caídos en pocas horas trajo complicaciones a varias familias del distrito rosaleño.
El Intendente junto a las autoridades educativas decidieron suspender las clases en todos los niveles durante la jornada.
Además la empresa de transporte público sacó de circulación las unidades para evitar el oleaje y las calles anegadas.
El alerta naranja emitida por el Servicio Meteorológico Nacional se cumplió en la ciudad y perdura a lo largo de todo el día martes.